lunes, 17 de agosto de 2009

Matemática



Minoldo Gramajo González.






El proceso Enseñanza –Aprendizaje de la Matemática generalmente se ha realizado siguiendo uno de estos dos enfoques:
a) El Informativo.
b) El Formativo.

En el primero únicamente se transmite información sobre temas de Matemática que el estudiante asimila como mera repetición del conocimiento.
En la segunda forma se pretende ir más allá, se persigue influir en la formación intelectual, emocional, social y de valores de la persona, que es el alumno.
Cuando se aplica el proceso informativo, el profesor hace las veces de un radio periodista; es decir un locutor que únicamente transmite información de tipo matemático.
Si ponemos un ejemplo, enseñanza del teorema de Pitágoras, generalmente, el profesor, llega a la clase y procede así: “El teorema de Pitágoras dice que el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos”, seguidamente muestra una fórmula: c2 = a2 + b2 y comienza a “resolver” problemas con ella. Es fácil suponer que los problemas que aparezcan en un examen son como los “resueltos” por él. El alumno quedará con la idea que el teorema de Pitágoras es ese que le enunciaron de tal forma; mal por supuesto. Aunque aprenda a usar la fórmula está corto en su conocimiento, porque el teorema de Pitágoras tiene un sitial especial en la Matemática, a tal punto de ser considerado “una joya de la Matemática griega”.
La forma de enseñanza anterior es la más fácil tanto para el docente como para el alumno, pues el mayor esfuerzo está centrado en la memorización y la recitación. Finalmente esto conduce al alumno a actitudes de no querer esforzarse más que el mínimo, rechazo, pasividad, conformismo y aburrimiento.

El proceso formativo centra su atención en el desarrollo y cultivo de las destrezas que llevarán al alumno a desarrollar un pensamiento matemático. El pensamiento matemático es el que permite resolver problemas primeramente de índole matemática y después ser capaz de trasladar estas formas de pensamiento a otro tipo de problemas.

El proceso formativo se enfoca en cultivar la observación, comparación, discriminación, discusión, decisión e inferencia; es decir, el pensamiento matemático. Sin embargo las acciones anteriores muy poco se cultivan en el salón de clases, generalmente son sustituidas por ejercicios mecánicos que se centran en ser excelentes ejercitadores de la memoria.

Se debe señalar que para aplicar el proceso formativo hay que romper ciertos paradigmas establecidos por la fuerza de la costumbre:

1.El miedo a aprender Matemática. (En el caso del docente, el miedo a enseñar Matemática).
2.Creer que se sabe Matemática porque se lograr manipular símbolos algebraicos correctamente.
3.Baja autoestima en el área de Matemática.

Se está hablando aquí de un cambio de actitudes. Y sabemos por experiencia que cambiar actitudes o hábitos enraizados en las personas cuesta mucho. Es necesario a veces tomar acciones como:
a) Contrastar al estudiante con su realidad.
b) Persuasión.
c) Motivación.
d) Trabajo individual con el alumno, hasta donde sea posible.
e) Técnicas de enseñanza aprendizaje de las más variadas.

El ingrediente necesario es la paciencia y el deseo de hacer bien las cosas. Con ello se logrará que entren a la dinámica de un aprendizaje significativo de la Matemática, que los lleve al dominio de los conceptos y estructuras mentales adecuadas.

La Matemática tiene mucho de común con la literatura y el teatro, se necesita pasíón para cultivarla, imaginación, fantasía, mirar lo que otros no pueden ver. Cuando esto se alcanza, entonces hay un raro placer en cultivarla, es cuando se puede uno deleitar con ella. Para alcanzar lo anterior, es necesario dominar bien el idioma materno, pues las dificultades en el manejo del Lenguaje en forma adecuada, obstaculizan la comprensión de ciencias como la Matemática. Es necesario dedicarle tiempo al uso adecuado del Lenguaje, pues es el sustrato donde se aposentará todo el conocimiento significativo del alumno. La palabra para un cultivo adecuado del Lenguaje y de la Matemática la tiene afortunadamente el profesor. De él depende todo.

2 comentarios:

  1. ¡¡Bravo!! todo esto ya lo decia tambien Plutarco: "Maestros, el alumno no es un vaso que llenar sino un fuego que es preciso encender" admiro al Licenciado Minoldo Gramajo, su libro "Evita y Nicanor en Numerolandia" me hizo sentir orgullo de lo que los guatemaltecos podemos hacer, ¡BUEN TRABAJO! y creame que aconsejare a mis alumnos del proximo ciclo a que lean sus libros para cultivar mejor en ellos esta hermosa ciencia. Gracias Licenciado Gramajo.

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  2. Gracias por su comentario Profesor Obando.
    Como profesores de Matemática deberemos ser capaces de llevar a nuestros alumnos no sólo al conocimiento pleno de nuestra ciencia,sino también a que la disfrute, admirando su belleza.

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